Tailandia y Laos

31 días viajando por Tailandia y Laos

...Próximamente subiré algunas fotos para que sea más ameno este ladrillo

Tras más de tres meses de lecturas y planificaciones llega el día en el que nuestros sentidos se abren al sureste asiático, agotados por el vuelo nos recibe Bangkok, ciudad de neones, taxis rosas, polución, contrastes y todo tipo de comodidades para el turista mochilero. Desde Kao San Road como base para nuestras tres noches en la capital, realizamos varias excursiones a templos y zonas de interés turístico, nos perdemos entre sus calles y observamos a sus gentes, un buen comienzo para nuestro viaje por estas tierras. Al contrario de lo que había leído, Bangkok me gusta, me atrae esta ciudad tan caótica, no sé muy bien porqué, quizás el tener tanto que ver y tan diferente hace que me atraiga.

Mediante un billete de tren de segunda clase, nos montamos en un destartalado tren donde entablamos amistad con dos viajeros mochileros, tocamos la guitarra en el vagón y nos fumamos unos cigarros entre los vagones al más puro estilo Baquero. Nos dirigimos rumbo a Sukhothai, ciudad pequeña, donde su atractivo reside en un recinto enorme de templos que se puede recorrer en bicicleta lo cual lo hace mas divertido, sobre todo si os pasa como a nosotros que un “Japo” cogió nuestra bici pensando que era suya y estuvimos buscándola por todo el recinto, al grito de “creo que la he visto!”, “allí hay una azul!”, “Excuse me, Is this your bicicle?”

Tras dos noches en esta pequeña ciudad, nos dirigimos hacia el Noroeste, Mae Sot es nuestro próximo destino, un pueblo fronterizo con Myanmar donde afloran las ONGs y centros de refugiados Birmanos, nuestra intención era participar de alguna manera en la ONG española Colabora Birmania, finalmente no pudimos visitarlos porque era fin de semana y el contacto que teníamos sólo pudo ofrecernos una invitación a una fiesta en una casa de algún cooperante. No tenía mucho sentido seguir en Mae Sot y por lo tanto adelantamos nuestra planificación para dirigirnos más al norte dirección Mae Sariang, un pueblo más pequeño, apartado del turismo y auténtico, donde pasamos varios días en bicicleta y motocicleta recorriendo los alrededores y visitando parques naturales y templos, mientras tanto, nos vamos aficionando a la gastronomía Tailandesa y degustando las diferentes cervezas y los dulces Ice coffes.

Seguimos nuestro viajes hacia tierras más al norte, llegando a Mae Hong Son un pueblecito donde decidimos alquilar un bungalow, y dedicarnos a descansar, alquilar una moto para visitar los alrededores, hacer una ruta en bicicleta y descubrir los bares locales donde disfrutar de las conversaciones de algún viajero o autóctono en compañía de un whisky, música y partidas de billar.

Nuestro próximo destino Chiang Mai, un vuelo interno de una hora nos lleva hacia esta ciudad, un Bangkok en pequeño, aprovechamos para hacer la colada, asistir a un combate de Muay Thay, asistir a un curso de cocina Tailandesa, hacer alguna que otra “turistada” como montar en elefante, descender por un río haciendo rafting, montar en canoa y hacer algo de trekking por la jungla, todo esto y algo más en cuatro días, agotados pero contentos, cogemos un avión y nos dirigimos hacia Udon Thani, ciudad tailandesa próxima a la frontera con Laos.

Tras un viaje en avión de hélices, dos autobuses y un taxi, conseguimos cruzar la frontera y descansar nuestros traseros en la capital de Laos, Vientiane. Coronada con el río Mekong y sus puestas de sol hacen de este lugar una de las mejores fotografías “memorísticas” que con más gusto sigo guardando.

La diferencia entre los tailandeses y laosianos no es mucha, se nota más amabilidad y menos picaresca en los ciudadanos laosianos, quizás porque aun estén empezando en esto del turismo y porque se trata de un país “comunista”, por lo tanto si buscas autenticidad y aventura Laos promete.

Nuestro viaje continua hacia el sur de Laos, en dirección a Kong-Lord un pequeño pueblo situado en el centro del país donde su principal reclamo son unas cuevas que se pueden recorrer alquilando una canoa y si eres intrépido, puedes vivir la experiencia de quedarte a convivir junto con una familia de una pequeña aldea, Ban Natane, que está al otro lado de la cueva y la única forma de llegar a ella es atravesando esta cueva, ya que una cordillera impide el acceso y por lo tanto se encuentra en un estado semi-aislado y la experiencia seguro que no te resultará indiferente, te lo puedo prometer.

Tras este contacto con el Laos más profundo nos dirigimos mas hacia el sur y tras un recorrido de 460 Km al que dedicamos algo más de 17 horas, llegamos a Paksé, ciudad bisagra, en la que descansamos durante un día para dirigirnos a un pequeño pueblo, TadLo, donde relajarnos y disfrutar de la compañía de otros viajeros y gente del pueblo, alquilamos una moto y hacemos varias excursiones por la zona, algún trekking y vuelta a Tailandia, Bangkok, dónde aprovechamos los últimos tres días para hacer algunas compras, hacernos un tatuaje y comernos algún que otro Whopper con queso.

Te dejo la guía que elaboré para este viaje, con información, precios, alojamientos, transportes, curiosidades,… nuestra particular Lonly Planet.

version-publicaViaje-Bangkok-laos.docx

2012 © CREOWEBS. Diseñamos y creamos